Competitividad urbana y municipal

El Índice de Competitividad Urbana 2012 compara a 77 ciudades a través de 60 indicadores agrupados en 10 subíndices. En los tres menús de abajo puedes conocer un diagnóstico amplio de una ciudad en particular, comparar entre las ciudades que tú elijas y por subíndice, así como crear tu propio índice al darle más peso a los aspectos que más te importen.

Transporte

La movilidad urbana es uno de los principales retos que enfrentan actualmente las ciudades mexicanas. Hasta ahora, la mayoría de las políticas de transporte urbano han priorizado al automóvil y con ello han contribuido a un crecimiento exponencial en el parque vehicular –que a su vez ha generado problemas de congestión y contaminación del aire. Aunado a esto, en ninguna ciudad se ha logrado hacer del transporte público una alternativa de transporte que compita con el automóvil en términos de seguridad, comodidad y rapidez. El crecimiento acelerado del parque vehicular aún en ciudades altamente congestionadas como el Valle de México sugiere que mucha gente está dispuesta a pagar un costo muy alto –en tiempo y dinero- para poseer un vehículo propio y utilizarlo intensivamente. El transporte público representa un modo de transporte de baja calidad que muchos residentes urbanos abandonan en cuanto pueden adquirir un automóvil.

La baja calidad del transporte público es en gran medida el resultado de un mal esquema de concesiones privadas. Los sistemas que funcionan en México rara vez cumplen con las tres condiciones mínimas deseables de una concesión: a) que el bien concesionado sea una ruta o corredor de transporte que define el propio gobierno a través de estudios de demanda, b) que las concesiones se entreguen a empresas de transporte, no a individuos, y c) que el gobierno fije los términos de operación (tarifas, horarios, frecuencias de servicio, vehículos, responsabilidad legal, etc.) al mismo tiempo que vigile que sean cumplidos por el concesionario. En México, las primeras dos condiciones no se cumplen porque el bien concesionado suele ser no una ruta sino el derecho de explotarla comercialmente, y la concesión suele ser otorgada no a empresas de transporte sino a individuos. Esto genera el fenómeno del “hombre-camión”, donde se crean los incentivos para que los concesionarios compitan entre sí por pasajeros cada día. Por otra parte, el esquema de concesiones individuales impide que existan economías de escala en el servicio de transporte público, imposibilita la profesionalización del servicio, y desincentiva la inversión en mejores unidades y tecnología.

En cuanto a la tercera condición –la regulación del servicio- es evidente para quienes utilizan cotidianamente el transporte público que los términos de la concesión son violados sistemáticamente por los operadores, al igual que el reglamento de tránsito local. Por ejemplo, en la Ciudad de México prácticamente todos los microbuses circulan con las puertas abiertas y realizan paradas en sitios no permitidos, pese a que el reglamento de tránsito lo prohíbe. Asimismo, las unidades de transporte público colectivo concesionado incumplen estándares mínimos de seguridad en muchas ciudades del país, pues se encuentran en mal estado o inclusive ya cumplieron su vida útil pero siguen en circulación.

Los gobiernos municipales se encargan principalmente de regular el tránsito local y del desarrollo urbano, que incluye la creación de vialidades y espacios públicos, y su mantenimiento. Normalmente los municipios cuentan con una secretaría de tránsito que en ocasiones depende de la secretaría de seguridad pública local. Aunque constitucionalmente los municipios están facultados para “intervenir en la formulación y aplicación de programas de transporte público de pasajeros”, en casi todo el país esta responsabilidad ha sido asumida por los gobiernos de los estados a partir de la promulgación de leyes estatales de transporte público. Los municipios han delegado la gestión del transporte público (tanto taxis como transporte colectivo) a los gobiernos estatales porque la inmensa mayoría de ellos no cuenta con los recursos humanos, financieros y tecnológicos para llevar a cabo dicha tarea

Ante tal situación, IMCO propone las siguientes estrategias que se detallan en el capítulo específico dentro del informe del Índice de competitividad urbana 2012:

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